POR ESTOS NO
Quedan muy pocos días para acudir a las urnas este domingo 12 de abril. Nos enfrentamos a una de las cédulas de votación más extensas de nuestra historia reciente, con hasta 36 candidaturas presidenciales. En un escenario así, la pregunta que domina la conversación pública no es únicamente por quién votar, sino por quiénes definitivamente no votar.
Cuando la oferta electoral es tan amplia y la confianza en la política tan limitada, el ciudadano responsable comprende que el voto no solo consiste en elegir, sino también en descartar. No podemos decirle a nadie por quién votar; esa decisión es personal, libre e indelegable. Pero sí podemos proponer criterios objetivos que permitan depurar la lista y reducir el riesgo.
Primer criterio: la sangre del sur. Entre diciembre de 2022 y febrero de 2023, más de 50 peruanos murieron en las protestas del sur del país. Fueron hermanos ayacuchanos, puneños, apurimeños, entre otros, que salieron a las calles a reclamar. Y hubo congresistas, ministros y candidatos que, en lugar de exigir justicia, los llamaron terroristas. Que los terruquearon sin pruebas. Que aplaudieron la represión o simplemente miraron para otro lado. Pregúntese usted: ¿el candidato que evalúa dijo algo sobre esas muertes? ¿Las condenó? ¿O las justificó? Esa respuesta le dice más que cualquier plan de gobierno. Si el candidato terruqueó, entonces por ese no.
Segundo criterio: las leyes que protegieron al crimen. Este Congreso que se va, pasó a la historia por aprobar normas que debilitaron la lucha contra la corrupción y el crimen organizado. La llamada ley que recortó la colaboración eficaz. Las iniciativas que recortaron las atribuciones del Ministerio Público. Las maniobras para blindar a funcionarios investigados. Si su candidato fue congresista, su votación es pública. Está en el portal del Congreso. Son números, no opiniones. Y esos números no mienten. Si el candidato promovió y apoyó las leyes pro crimen entonces por ese no.
Tercer criterio: el blindaje a Dina Boluarte. Hubo votos para no investigar los relojes de lujo. Votos para no citar a ministros cuestionados. Votos para renovar organismos autónomos con cuotas de poder. Esos votos tienen nombre y apellido. El candidato que blindó al gobierno más impopular de nuestra historia reciente no puede presentarse hoy como agente del cambio. No cambia de piel una semana antes de las elecciones. Si el candidato blindó o apoyó a Boluarte y sus funcionarios, entonces por ese no.
Cuarto criterio: el populismo sin sustento. Desconfíe del candidato que promete acabar con la inseguridad a base de pena de muerte, sin tocar el sistema penitenciario. Desconfíe del que ofrece duplicar salarios sin explicar de dónde sale el dinero. Y desconfíe, sobre todo, del que reemplaza propuestas con miedo: el que solo le dice que el otro candidato nos va a convertir en Venezuela, en Cuba, en lo que sea, pero no le dice qué va a hacer con los hospitales que no tienen medicamentos, con los agricultores que no tienen carreteras, con los jóvenes que no tienen futuro. Por estos no.
Quinto criterio: la coherencia democrática. El candidato que ataca al JNE, a la ONPE o a la prensa crítica antes de las elecciones, está avisando lo que hará si pierde. Y el que construye su campaña sobre el odio a una región, a una clase social o a un grupo étnico, no tiene vocación de gobernar para todos, sino de dividir para sobrevivir. Definitivamente por este no.
No te digo por quién votar. Esa es su decisión y debe serlo. Pero sí te digo esto: la democracia no se defiende solo el día de las elecciones. Se defiende en cada voto que no le regalamos a quienes demostraron desprecio por ella.
Esta semana, antes de marcar tu voto, infórmate, revisa las hojas de vida, chequea quiénes terruquearon, quiénes blindaron, quiénes aprobaron las leyes pro crimen. y descarta con convicción. Porque el voto informado no es el que elige al mejor. A veces, es el que impide que llegue el peor.

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